Casi siempre asociamos avances tecnológicos a dispositivos electrónicos que encierran una gran complejidad. En lo que no reparamos es que, la mayoría de las veces, están precedidos de una idea genial, innovadora, que no tiene por qué ser compleja. Es más, muchas veces se trata de ideas sencillas, “de sentido común”, aunque no por ello menos geniales.

Por tanto, ¿cuál es papel de la tecnología, cuando ésta es de papel? ¿Podemos hablar de tecnología de papel? En este artículo vamos a ver algunos ejemplos reales que prueban esta teoría. Ideas sobre inventos tecnológicos “hechos de papel” . Detrás de esta aparente sencillez, se esconden ideas geniales, basadas en un buen conocimiento técnico de la materia en concreto sobre la que se apoyan.

Por tanto, ya no tenemos excusa para no innovar, diciendo que para ello hace falta mucho dinero. Eso, probablemente sea más cierto en etapas posteriores. Lo que hace falta es tener ideas diferentes, rompedoras, atrevidas, que posteriormente, sin duda, serán más fáciles de llevar a la práctica que si partimos de una base más continuista con lo ya existente. Y las ideas, amigo lector, son “gratis”, el precio lo pone nuestro cerebro en función de la carga de prejuicios y de frenos mentales que llevemos (a más carga, mayor “precio” y esfuerzo en inventar de verdad).

 

Google Cardboard, o como convertir tu smartphone en unas gafas de realidad virtual

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Google nos permite experimentar la realidad virtual en nuestro smartphone mediante esta cajita de cartón (fuente: https://cardboard.withgoogle.com/)

Un buen ejemplo de ingenio y de innovación tecnológica es el propio Google que, como empresa, premia e incentiva la innovación entre sus empleados. En este caso, el ejemplo que traigo es el de convertir tu actual smartphone en unas gafas de realidad virtual, y todo ello sin coste alguno, ya que el material utilizado es básicamente cartón (y un par de lentes de plástico). Google ha creado una página donde explica todo el proceso (¡volverás a utilizar las tijeras como cuando hacías manualidades en el colegio!). Si prefieres que te lo den hecho, en esta tienda online puedes comprar el kit por solo 9,99 dólares y montarlo tú mismo (utiliza el código de cupón V2K8S para obtener un descuento adicional de 2 dólares).

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Con un poco de cartón y dos sencillas lentes de plástico puedes convertir tu smartphone en unas gafas de realidad virtual (fuente: https://cardboard.withgoogle.com/)

Pero… ¿qué son unas gafas de realidad virtual? Es un artilugio, con forma de gafas, que al utilizarlo pretende simular que estamos inmersos en un mundo ficticio, que exploramos utilizando gestos naturales tal y como lo hacemos en el mundo real (es decir, moviendo nuestra cabeza para mirar alrededor). ¿En qué consiste la idea genial de Google en este caso? En utilizar un dispositivo que ya tenemos, nuestro smartphone y, con un poco de imaginación (con un poco de cartón y una aplicación gratuita), conseguir un efecto similar al de unas gafas Oculus Rift de realidad virtual de 350$. Con el cartón construimos una especie de caja en la que introducimos nuestro smartphone y al que miramos a través de unas sencillas lentes de plástico. La generación de las imágenes corre a cargo de la app que controla todo el invento.

Si lo piensas, la idea es sencilla. El efecto 3D se consigue enviando a nuestro cerebro dos imágenes diferentes, una para cada ojo. Eso lo conseguimos generando dos imágenes en paralelo en la pantalla del smartphone, una al lado de la otra. Mediante las lentes, estratégicamente alineadas, conseguimos que cada ojo sólo vea su mitad de la pantalla correspondiente. Nuestro cerebro hace el resto.

Para explorar el mundo virtual con el movimiento de nuestra cabeza, la app utiliza la información de los sensores de inclinación y ladeo que llevan incorporados todos los móviles actuales. Para interactuar con el entorno (tocar un objeto, por ejemplo, para seleccionarlo), la cajita de cartón lleva un pequeño imán en un lateral que se desliza a lo largo de una ranura. Al moverse, nuestro smartphone lo detecta por el cambio de campo magnético que ello produce (sí, ¡tu smartphone también dispone de un sensor de este tipo! lo utiliza en aplicaciones de navegación para saber tu orientación respecto al Norte, por ejemplo).

¿Es mi smartphone válido? Para poder experimentar con Google Cardboard, necesitarás disponer de un teléfono con Android 4.1 (Jelly Bean) o posterior. Los mejores resultados se obtienen con teléfonos con pantalla más grande y con mayor resolución (recuerda que la imagen se divide en dos mitades, por lo que la definición efectiva que queda se reduce a la mitad).

Por último, las “gafas” se activan “mágicamente” nada más introducir el smartphone en ellas. Esto se consigue colocando una pegatina NFC en la zona donde se apoya el teléfono. NFC (Near Field Communication, o comunicación de campo próximo) es una tecnología que se empezó a incorporar a los móviles de forma habitual desde el año pasado y permite que el teléfono detecte pequeños campos electromagnéticos emitidos por pequeñas tarjetas o etiquetas que almacenan información previamente grabada. Esto puede tener usos tan diferentes como permitir pagar con tu móvil al acercarlo a un terminal de pago provisto con NFC, o indicar a tu teléfono que abra una aplicación cuando detecte una determinada etiqueta NFC programada a tal efecto, como en el caso de las gafas que nos ocupa.

Podemos explorar con Google Earth en modo realidad virtual, con la app Google Cardboard
Podemos explorar con Google Earth en modo realidad virtual, con la app Google Cardboard

Para controlar todo, Google ha desarrollado la app gratuita Google Cardboard, disponible en Google Play, a través de la que puedes experimentar con tus nuevas gafas: desde un viaje virtual en montaña rusa, hasta ver los últimos videos musicales de Youtube, seleccionándolos en un panel virtual moviendo tu cabeza y tocando sobre cada uno de ellos.

Ingenioso, ¿verdad? Más allá de la utilidad real de tener unas gafas virtuales, lo que debemos sacar en limpio de este ejemplo es que aunando el conocimiento de los fundamentos técnicos de cómo construir imágenes en 3D, unido a un conocimiento profundo de las capacidades de un smartphone actual, se obtiene un resultado que permite “jugar” de forma casi gratuita con el concepto de realidad virtual. Una idea simple, que esconde un gran conocimiento técnico, que finalnente lleva a un resultado innovador, por lo inesperado del mismo… ¿o se te había ocurrido alguna vez que tu móvil podría servir para algo así?

 

Smartphone Projector, tu móvil como proyector de cine

Este otro ejemplo convierte tu smartphone en proyector de cine, simplemente con una caja de cartón (similar a una de zapatos) y una lente de plástico (una lupa te puede valer).

Convierte tu smartphone en un proyector de cine (fuente www.smartphoneprojector.co)
Convierte tu smartphone en un proyector de cine (fuente www.smartphoneprojector.co)

Los proyectores son dispositivos electrónicos relativamente caros. A ellos podemos conectarles un reproductor de DVD o, incluso, nuestro smartphone (si dispone de una salida de video tipo HDMI), para proyectar la imagen en una pantalla grande (o en la propia pared, en su defecto) para disfrutar de una experiencia de visionado similar a la del cine. Pero… ¿y si convertimos el teléfono en el propio proyector? Si lo piensas (y aquí vuelve a aparecer la idea “sencillamente genial”), la pantalla de nuestro teléfono móvil es una fuente de luz. La imagen se forma mediante la combinación de miles de puntos (los pixel) que emiten luz de deterninado color, formando una imagen sobre la pantalla. A caso, ¿no has utilizado la pantalla de tu móvil como linterna improvisada en alguna ocasión?

Bien, un proyector no hace otra cosa que amplificar el tamaño de una fuente luminosa, mediante una lente. Es pura teoría de óptica. En este caso, se trata de utilizar nuestro smartphone como fuente luminosa, y conseguir que dicha luz emitida atraviese una lente de tal forma que amplíe su tamaño cuando finalmente se proyecte sobre la pantalla (¡o pared o sábana al más puro estilo Cine Exin!). Si lo pruebas, verás que la imagen que se proyecta en nuestra improvisada pantalla de cine, está invertida. Ello es debido al efecto que produce la lente de amplificación. Lo mismo ocurre con la imagen que se forma en nuestra retina, que está invertida respecto al mundo real, siendo nuestro cerebro el encargado de darle la vuelta. En nuestro caso, esto lo arreglamos con alguna aplicación para nuestro smartphone, como Ultimate Rotation Control para Android (en iPhone podemos hacerlo directamente desde el menú de ajustes), que haga que en la pantalla del teléfono las imágenes se generen boca abajo y al pasar por la lente e “invertirse nuevamente”, el resultado final sea una imagen normal.

En esta página puedes encontrar un tutorial de cómo construirlo tú mismo con una caja de zapatos y una lupa. Si quieres obtener mejores resultados y un acabado “más profesional”, en esta otra web puedes adquirir el kit completo por 20,37€ para montártelo tú mismo en unos minutos. Mira los videos, los resultados son sorprendentes, al menos para el desembolso realizado.

Nuevamente, se repite el mismo patrón de idea genial combinando conocimientos profundos de óptica, con ganas de innovar a partir de la sencillez (aparente). Además, en este ejemplo, la utilidad puede ser mayor, ¿o no te comprarías un proyector por 20€, por “muy malo” que fuera?

Con los ejemplos anteriores lo que trato de destacar es que la verdadera innovación, incluida la innovación en tecnología digital, no reside en el dispositivo electrónico que la sustenta. El “cacharrito”, es el resultado o la expresión final del proceso de innovación. Lo verdaderamente valioso es la idea genial, aquella que viene a satisfacer una necesidad no cubierta en el mercado o, cuando la genialidad roza la perfección, incluso dicha idea es capaz de crear una nueva necesidad no existente hasta ese momento.

La tecnología, cuando hablamos de un mundo cada vez más digitalizado, no debería ser un obstáculo muy grande, al revés, deberá ser la herramienta facilitadora para la puesta en práctica de la idea original. En esta web, por tanto, tienen cabida “cacharritos” relacionados con la tecnología, incluso si se trata de cacharritos de cartón, como es el caso, capaces de combinarse con dispositivos electrónicos (como nuestro smartphone), para conseguir resultados originales e inesperados. Por tanto, te animo a que dejes volar tu imaginación, apliques todo tu conocimiento en aquella materia en la que seas experto y, desde una actitud “provocadora”, busques oportunidades de hacer las cosas de manera diferente, de modo que satisfagas alguna necesidad no cubierta (o no lo suficientemente cubierta).

Soy un entusiasta de la tecnología desde niño y dicha afición la he ido aplicando en las diferentes etapas por las que ha transcurrido mi vida. Soy Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, carrera que me ha aportado la capacidad de comprender los problemas desde una perspectiva global, relacionando diferentes conceptos para lograr una solución a un problema concreto. Profesionalmente hablando, mi carrera ha transcurrido principalmente por puestos relacionados con la tecnología e Internet. Actualmente soy responsable de servicios digitales en AXA Seguros, siendo mi misión ofrecer servicios de valor a los clientes de la compañía a través de sus canales digitales.
Tecnología de papel

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