Comienzo este Blog con un asunto muy de moda, pero que sin darnos cuenta lleva entre nosotros ya bastantes años. Me refiero a lo que hasta hace un tiempo denominábamos “domótica”, y últimamente se ha venido transformando en “Hogar Conectado” u “Hogar Inteligente”, gracias al nacimiento del “Internet de las Cosas”.

¿De qué va esta historia?

Diferentes dispositivos conectados en un Hogar Inteligente
Diferentes dispositivos conectados en un Hogar Inteligente

Vamos por partes. Si una de las máximas de esta web que ahora nace es acercar la tecnología a todo tipo de personas, he de reconocer que empiezo mal: en la primera frase ya aparecen 3 “palabros” raros. Trataré de explicarlos: por domótica se ha solido hacer referencia a aquellos dispositivos que, de alguna forma, automatizan determinadas tareas o actividades en el hogar. Por ejemplo, la puesta en marcha de aparatos, subir o bajar persianas de forma remota o automática, encendido y apagado de luces, etc. También es cierto que, cuando se hablaba de domótica en el hogar, inconscientemente se asociaba a viviendas de lujo en las que sus dueños tenían un nivel adquisitivo elevado que les permitía contratar empresas que les hacían proyectos de automatización a medida. Proyectos muy caros, en numerosas ocasiones, por tratarse de soluciones a medida restringidas a un público muy determinado.

Bien, desde hace ya algún tiempo, este concepto está cambiando. Primero, porque la tecnología que permite la realización de estas tareas de automatización se ha abaratado enormemente y segundo, porque ello ha permitido que entren en escena otros actores, muy diferentes a las empresas de domótica tradicionales, ofreciendo soluciones de automatización tan buenas o incluso mejores que las que hasta ahora existían y a un precio ínfimo o incluso totalmente gratuito.

¿Dónde está la verdadera novedad?

Estas nuevas soluciones, además, abordan este asunto desde una perspectiva muy diferente. Casi siempre, se trata de soluciones “abiertas”, es decir, no ligadas a dispositivos de tal marca o que utilizan determinado protocolo de comunicación, permitiendo integrar multitud de “cacharritos” (entiéndase por cacharritos, dispositivos que hacen la vida más fácil o cómoda al propietario de la vivienda, como más adelante se verá) de muy diversa índole. Estas plataformas lo que permiten, por tanto, es que estos cacharritos o “cosas”, sean capaces de comunicarse entre sí y a su vez a través de Internet. Así llegamos al Internet of Things (IoT) o Internet de las Cosas que mencionaba al principio. El concepto es muy sencillo: podemos tener en nuestro hogar dispositivos que se conectan a Internet (ya no viven aislados dentro de la casa) y que además son capaces de “hablarse” entre ellos, formando un solo equipo.

En esta conectitividad reside uno de los pilares de fundamentales de esta revolución que está llegando: esta conectividad y entendimiento mutuo les dota de “inteligencia”. Es decir, ya no se trata de subir o bajar las persianas desde la comodidad del sofá por medio de un mando a distancia. Ni siquiera de hacerlo a través de nuestro teléfono móvil desde cualquier parte del mundo. Lo verdaderamente “inteligente” es tomar la decisión de bajar las persianas de manera automatizada basándose en información como, por ejemplo, saber que va a haber una tormenta fuerte. Para que esta información pueda ser utlizada por el sistema en la toma de decisiones, es necesario que dicho sistema tenga acceso a la información relevante en la que va a basar sus decisiones (es decir, que también tenga conectividad con el mundo exterior a través de Internet) y que estas fuentes de información sean capaces de hablar en un lenguaje comprensible para el sistema de automatización que tengamos en nuestro Hogar.

Al conseguir que los diferentes dispositivos que tengamos conectados sean capaces de trabajar en equipo, proporcionándose información entre ellos y, además, comunicándose con el exterior del propio Hogar (acceso a previsiones meteorológicas, si estamos volviendo a casa desde el trabajo, etc.), hace que podamos hablar de un “Hogar Conectado (e Inteligente)”, más que de una casa domótica como lo entendíamos hasta ahora.

¿Qué ventajas me aporta un Hogar Conectado?

La respuesta puede ser tan sencilla de escribir como decir “imaginación al poder”. A continuación daré algunos ejemplos, pero, como se verá enseguida, las posibilidades son tantas como situaciones interesantes y relevantes para nosotros podamos imaginar.

Disponer de “cacharritos” conectados en nuestra casa nos permite, además del obvio control remoto de la misma (por supuesto, a través de nuestro móvil, tablet o PC), disponer de soluciones encaminadas a abordar diferentes aspectos, como pueden ser:

  • Hacer un uso más eficiente de la energía u otros recursos que utilizamos en el hogar (para calefacción, consumo eléctrico, etc.), sin renunciar a comodidad, con el ahorro económico que ello supone. En este grupo entrarían dispositivos como termostatos capaces de regular la temperatura de la casa de manera eficiente (por ejemplo, apagando automáticamente la calefacción cuando no estemos o encendiéndola con la antelación justa en función del tiempo estimado que tardaremos en llegar a casa según nuestra localización actual). También se consideran en este grupo medidores de consumo eléctrico que nos ayuden a identificar potenciales ahorros cambiando determinados patrones de conducta. En esta categoría se incluyen también otros dispositivos que permiten ahorrar agua, por ejemplo, en el riego del jardín, al ajustar las cantidades óptimas en función de factores como temperatura exterior, previsión de lluvia, humedad del suelo, etc. (es decir, van más allá de meros programadores horarios que únicamente se ajustan a un calendario de riego predefinido por el usuario).
  • Dotar de seguridad a la vivienda. Los diferentes sensores tradicionales de las alarmas entrarían en este segmento, con la novedad de que ahora, además también ponen a disposición del usuario esta información (detección de movimiento, videovigilancia, etc.) para que la pueda utilizar con fines adicionales (cuidado y vigilancia de personas mayores, apagado de la calefacción por ausencia, etc.).
  • Automatización de tareas en general, como el encendido/apagado de la depuradora de la piscina, la creación de “escenas” en el Hogar que respondan a circunstancias determinadas (por ejemplo, la escena “ver cine”, podría automatizar en una sola pulsación de un botón la bajada de las persianas para crear un ambiente adecuado, el encendido de luces a un nivel determinado, puesta en marcha de la TV y del equipo de sonido, etc.)
  • Cuidado de personas mayores. Con la utilización de los dispositivos adecuados, es posible detectar determinados eventos que pueden suponer un peligro para personas mayores que viven solas. Por ejemplo, el sistema puede detectar la inexistencia de movimiento en uan determinada habitación por un periodo prolongado, lo que podría significar un peligro potencial. O se puede detectar la caída de una persona a través de una pulsera que ésta lleve puesta, enviando una alerta en caso de detección de dicho evento.

Como se puede ver, serán nuestras necesidades reales las que nos pongan en la senda de imaginarnos cómo abordarlas mediante el uso de dispositovos conectados. Deberemos identificar cuál es nuestra necesidad (ahorrar agua, controlar a distancia, etc.) para deducir qué aparatos podemos utilizar y cómo debemos combinarlos.

¿Qué componentes debo adquirir para tener un Hogar Conectado?

Como he apuntado en el apartado anterior, los componentes variarán de un caso a otro, en función de la necesidad que queramos satisfacer. No obstante, sí podemos hablar de diferentes tipologías de componentes que forman parte de un sistema que hace que nuestro hogar esté conectado (y sea inteligente).

Componentes físicos

Lógicamente, necesitaremos disponer de los “cacharritos” que nos van a hacer la vida más fácil. Estos dispositivos podemos clasificarlos en dos grupos:

  • Sensores: se trata de todos aquellos dispositivos que recogen información del entorno en el que se encuentran y que van a aportar información al sistema para la toma de decisiones, como veíamos al principio del artículo. Aquí tenemos los sensores de temperatura, de humedad, de presencia, de apertura de puertas/ventanas, de luminosidad ambiente, de humo, de imagen (cámaras de video), etc.
  • Actuadores: incluimos aquí aquellos dispositos capaces de actuar o de modificar su entorno, como por ejemplo, un relé para encender o apagar un aparato (la depuradora de la piscina, la TV, la puerta del garaje, etc.), un regulador de luces (para regular la intensidad de las luces de una habitación)…
Componentes de un Hogar Conectado
Componentes de un Hogar Conectado

Además de los sensores y actuadores, necesitaremos el “cerebro” capaz de recoger la información de los sensores, complementarla si es el caso con otras fuentes de información, tomar las decisiones correspondientes y enviar las órdenes necesarias a los actuadores. Este “cerebro”, se suele llamar controlador (a veces también gateway o puerta de enlace al exterior) y es el dispositivo con conectividad a Internet (a través de nuestro router de ADSL, por ejemplo, aunque puede haber otras alternativas).

El controlador, en ocasiones, se limita únicamente a dotar de conectividad al exterior, sin albergar ningún tipo de inteligencia adicional. En estos casos, la inteligencia se encuentra “en la nube”, es decir, en un sistema externo al Hogar, desde donde se dan las órdenes al controlador “tonto” para que éste, a su vez, las envíe hacia los actuadores y sensores.

En ocasiones, podemos encontrar, en el mismo aparato físico unidos los tres tipos de dispositivos (sensores, actuadores y controlador). Por ejemplo, un termostato WiFi controlable desde el móvil puede albergar en su interior todos sensores necesarios (temperatura, presencia, humedad, luminosidad), el actuador (en este caso el relé que enciende o apaga la caldera de calefacción) y el controlador capaz de procesar toda la información de los sensores, activar o desactivar el relé y conectar el dispositivo con la nube para permitir su control desde el móvil, por ejemplo.

Componentes “lógicos”

Como se ha avanzado en el punto anterior, hace falta dotar de inteligencia al sistema. Esta inteligencia, tecnológicamente hablando, se plasma en el software de gestión del sistema. Dicha aplicación, dependiendo de lo desarrollada o avanzada que sea, permitirá una mayor o menor inteligencia.

Además de la propia inteligencia del sistema, también será importante la manera en cómo nosotros, como usuarios, accedemos a ella y la ajustamos a nuestras necesidades. Es lo que se llama “la interfaz de usuario”. Es la aplicación (la app para el móvil o el portal web desde el PC) a través del cual “programamos” el comportamiento del sistema para que se ajuste a nuestras necesidades.

Por último, cabe hablar de un componente deseable que tenga el sistema, como es el motor de reglas, pieza que dotará de “verdadera inteligencia” a todo el sistema. Este elemento nos va a permitir definir acciones basadas en eventos que se produzcan y es donde podremos dar rienda suelta a nuestra imaginación para explotar todas las capacidades de nuestro sistema. Así podremos definir comportamientos del estilo a:

  • si va a llover, no enciendas el riego del césped, cierra las persianas y envíame un email para informarme”
  • cuando esté llegando a casa, enciende las luces de la entrada del jardín, apaga el riego para no mojarme y enciende la TV”
  • Etc.

Todo esto parece complicado, yo no soy experto…

El Hogar Conectado ya está al alcance de todos
El Hogar Conectado ya está al alcance de todos

… ¡ni necesitas serlo! Si, después de haber leído hasta aquí, piensas que esto es sólo para expertos tecnológicos, estás equivocado. Lo único que he pretendido es explicar cómo funciona un sistema de este tipo y qué elementos lo componen, con el objetivo único de acercarlo al mayor número de personas posibles y, de paso, de desmitificarlo.

¿Verdad que el móvil que usas a diario está lleno de tecnología muy avanzada, en su interior, y no por eso dejas de usarlo? Pues en nuestro caso, aplica el mismo razonamiento. Tan solo hay que ir perdiendo el miedo y que empiece a resultarnos familiar este tipo de soluciones. El uso de dispositivos conectados en el Hogar, actualmente, es tan sencillo como utilizar nuestro teléfono móvil para nuestras tareas cotidianas.

 

¿Cuánto cuesta un hogar tan inteligente?

Como se decía al principio del artículo, estos sistemas se han ido abaratando tremendamente, gracias a los avances tecnológicos. Sin embargo, cabe destcar el abaratamiento de los “componentes lógicos” del sistema (la inteligencia propiamente dicha) frente a la mayor estabilidad en precios de los componentes físicos (sensores y actuadores).

Respecto a los primeros, a día de hoy se pueden encontrar sistemas de gestión muy avanzados totalmente gratuitos. El próximo artículo estará dedicado a un ejemplo real de sistema inteligente que hace uso de una solución de código abierto totalmente gratuita, respaldada por una comunidad de usuarios verdaderamente “profesionales” y entusiastas.

Respecto a los dispositivos físicos, los cacharritos, si bien es cierto que han ido bajando los precios, es necesario “rebuscar” más para encontrar soluciones contenidas en precio. Como también veremos en el siguiente artículo, hay soluciones de todo tipo, incluso algunas pensadas para los más atrevidos a terminar de montar y configurar sus propios sensores, con precios realmente simbólicos (¡por debajo de los 5 euros!). En general, el precio dependerá en gran medida del número de sensores que queramos poner (en función de la cantidad y tipología de información que necesitemos capturar del entorno) y del número de actuadores que instalemos (en función de cuántos aparatos, luces, etc., deseemos controlar).

Por ejemplo, si deseamos controlar el uso de la calefacción de forma inteligente, generando por tanto ahorros derivados de un uso más eficiente de la misma, disponemos de termostatos inteligentes desde unos 200€. Hay soluciones más completas que, además incluyen medidores de consumo eléctrico lo que nos permite ahorrar también en la factura de la luz, en el rango de los 300€. En el caso de que deseemos solamente controlar de forma remota determinados enchufes de la casa, encontramos productos de este tipo por unos 50€. En estos casos, el controlador forma parte del propio producto (por ejemplo, integrado en el termostato).

Si lo que deseamos es construir un sistema desde cero, añadiendo poco a poco cada vez más sensores y actuadores, lo primero que tenemos que hacer es instalar el controlador y después ir añadiendo el resto de elementos al sistema. Por tanto, la elección del controlador es fundamental, ya que será éste el que nos permita ir formando un sistema cada vez más complejo e integrado (en vez de tener soluciones parciales que no se hablan entre sí, lo que restaría intelgencia y flexibilidad al sistema final). En este sentido, existen diversos controladores que son capaces de manejar los protocolos de comunicación más utilizados con el resto de dispositivos; podemos encontrarlos partiendo de unos 170€. Aunque, como se verá en el próximo artículo, también podemos construir nuestro propio controlador utilizando un PC viejo que tengamos en desuso, o incluso convertir un miniPC Android de los que se utilizan para conectar a la TV, por lo que podríamos decir que el precio sería gratuito o sumamente bajo.

Un ejemplo real, por favor

Toda la teoría anterior está muy bien, pero, ¿esto existe de verdad o solamente se escribe acerca de ello en Internet? La respuesta es un rotundo SÍ, existe de verdad, aunque en España todavía está en una fase inmadura, no generalizada.

Te invito a que no te pierdas el próximo artículo donde enseñaré un sistema real (el que yo he montado), que funciona de verdad y de muy bajo coste. Indicaré cada uno de los elementos que lo forman y los pros y contras de mi experiencia en su uso, desde hace unos dos años, aproximadamente. ¡No te lo pierdas!

 

¿Dónde puedo encontrar más información sobre “Internet de las Cosas”?

Si te ha picado la curiosidad y quieres investigar más en qué consiste esta nueva revolución que está llegando, te recomiendo que eches un vistazo a la web http://iot-360.eu/. Se trata de la página oficial del Congreso iOT 360 – the gateway to innovation, congreso que tendrá lugar en Roma los próximos 28 y 29 de Octubre de 2014, cuyo objetivo es proporcionar una visión de 360º sobre las inmensas posibilidades que esconde el Internet de las Cosas.

Como ejemplo de que “todo es posible con un poco de imaginación y esfuerzo” sin que ello te cueste un ojo de la cara, te recomiendo que visites http://www.mysensors.org/ . Si eres de los que te gusta hacerte las cosas tú mismo, aquí encontrarás multitud de sensores y actuadores, basados en Arduino (una plataforma abierta, de desarrollo de dispositivos electrónicos que pueden ser programados para diferentes usos, como el que nos ocupa). Esta tecnología es sumamente barata y en la propia web existe la posibilidad de comprar cualquiera de los sensores que tienen en el extenso catálogo, la mayoría de ellos a precios en el entorno de los 5€ (sí, sí, has leído bien).

Si te ha gustado el artículo, o si ha despertado tu interés por estos asuntos, ya me siento más que recompensado.

Soy un entusiasta de la tecnología desde niño y dicha afición la he ido aplicando en las diferentes etapas por las que ha transcurrido mi vida. Soy Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, carrera que me ha aportado la capacidad de comprender los problemas desde una perspectiva global, relacionando diferentes conceptos para lograr una solución a un problema concreto. Profesionalmente hablando, mi carrera ha transcurrido principalmente por puestos relacionados con la tecnología e Internet. Actualmente soy responsable de servicios digitales en AXA Seguros, siendo mi misión ofrecer servicios de valor a los clientes de la compañía a través de sus canales digitales.
Adiós Domótica… ¡Hola Hogar Conectado!

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